¿Por qué no podemos dejar de mirar el pasado? ¿Con qué objetivo lo hacemos? si en definitiva nos hace mal, porque siempre en el pasado están los buenos recuerdos -o casi siempre- o por lo menos las cosas siempre fueron mejor que en el presente. Y terminamos comparando todo lo sucedido en el pasado con los resultados del presente. También no sponemos a pensar qué es lo que va a pasar en el futuro. Nos preguntamos si todo se podrá solucionar en algún futuro -ya sea cercano o no-, pero para lograrlo debemos preocuparnos por lo que estamos viviendo en este preciso momento, tratar de solucionar los problemas que podemos llegar a tener.

Hay veces que nos cuesta seguir avanzando con lo nuestro, con el presente, porque nos retenemos espiando, mirando, observando el pasado, recordando todos aquellos momentos vividos, porque nos cuesta abandonar algunos recuerdos, caricias. Pero es necesario para poder lograr encontrar nuestra felicidad, nuestra actual y total felicidad; para poder seguir.
La responsabilidad de convertir nuestro futuro, o nuestro hoy en tiempos realmente buenos. Para esto uno de los remedios es mirar con alegría los tiempos pasados para siempre tenerlos presentes como buenos recuerdos pero al mismo tiempo guardarlos en una cajita y empezar a disfrutar cada momento de la vida.
La mayoría de las veces cuando algo se termina, nos queda esa sensación de que nos faltó hacer algo; quizás haya alunga cosa que rescatar. Nos apenamos de que esto concluya. Buscamos un millón y medio de formas, pensamos en todas las maneras posibles, creamos muchísimas salidas, hasta que por fin un día, caemos a la realidad, nos damos cuenta que esa estapa que tanto hubiesemos querido que no llegue a su fin, ya no tiene retorno. Pero sin embargo nunca la vamos a olvidar, al contrario, siempre la recordaremos. Aunque en ese momento, cuando nos damos cuenta, nos llenamos de dolor, ese dolor intenso que llega al fondo, que nos toca el alma, que ruega desesperadamente que reaccionemos, porque eso nos hace totalmente mal y que demos vuelta la página para poder continuar con nuestra vida y no quedarnos estancados en el pasado. Allí es cuando no encontramos ningún camino para retomar, perdemos por completo el rumbo. Estamos perdidos, mejor dicho, nos sentimos perdidos; sin salida. En lo único que logramos pensar es en qué podríamos haber hecho para retener ese pasado con nosotros, y no lo hicimos. Lo único que nos decimos, es "si hubiese hecho tal cosa no hubiese pasado esto, y todo podría ser diferente ahora".
Y, ¿por qué nos invade esa culpa, si en definitiva fue un momento hermoso en nuestra vida?.
¿De qué nos sirve la culpa? No vamos a poder modificar el pasado. Lo hecho, hecho está.
Y finalmente cerramos esa puerta, damos vuelta la página y logramos pensar en que, ya, pronto aparecerá una nueva oportunidad en nuestras vidas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario