Todo empieza cuando te habla. Ves esa ventanita en naranja titilando y ves que es tu amigo. Copado, te habló alguien buena onda. La abrís, hacés click y escribís, lo saludás y todo normal. Siguen hablando -muy lindo todo-, se cuentan de sus vidas, qué hicieron, etc. Así todos los días.
Al cabo de un tiempo te das cuenta que esas conversaciones se te convirtieron en una adicción, en una necesidad. Cuando no estás hablando con él, lo buscás cada cinco minutos pero no se conecta. Tenés la necesidad de verlo ahí conectado y de que te hable de nuevo, al rato se conecta pero no, tampoco da señales. Te morís de ganas de hablar con él. Abrís su ventanita cada tanto pero no te habla, no hay caso. Ahí es cuando te ponés a pensar y te das cuenta que estás cada día más rara. Te das cuenta de que te fijás mucho en él. Se te volvió una necesidad, lo querés mucho. Necesitás tenerlo cerca, hablarle, reírte, mirarlo, pasar un día con él, abrazarlo y volverte a reir, pero ahora que te das cuenta que te importa más de lo que pensabas y por supuesto caés en la cuenta de que sigue sin hablarte, vos no tenés el valor para hablarle todos los días -no querés ser la típica pesada-. Estás en la computadora, haciendo un par de cosas irrelevantes, y se abre una ventanita naranja titilando, mirás con buenas expectativas, pero no era nadie interesante: era un compañero del colegio para pedirte una tarea o alguna de esas personas inservibles que tienen algún virus o simplemente te pasan alguna de esas cadenas insólitas.
Seguís con lo tuyo. Después de un buen rato, se abre otra ventanita naranja que titila y mirás pensando que seguro es otro estúpido que te habla para algo que no te importa. Pero resulta que es él, sí es él! Y de repente empezás a notar que se te dibuja una sonrisa en la cara. Abrís la ventana, le contestás y empiezan a hablar -como siempre-.
A partir de ese día empezás a preocuparte, y pensás ¿Por qué? ¿Desde cuándo? ¿Para qué? ¿Cómo? ¿Justo ahora?
Y cada día que pasa te vas dando cuenta de que te gusta más y más. No te gusta mucho la idea pero no lo podés controlar. Es más fuerte que vos. Y finalmente terminás enamorándote.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario